Mostrando entradas con la etiqueta Pablo Neruda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pablo Neruda. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de febrero de 2016

Llueve......

Llueve
sobre la arena, sobre el techo
el tema
de la lluvia:
las largas eles de la lluvia lenta
caen sobre las páginas
de mi amor sempiterno,
la sal de cada día:
regresa lluvia a tu nido anterior,
vuelve con tus agujas al pasado:
hoy quiero el espacio blanco,
el tiempo de papel para una rama
de rosal verde y de rosas doradas:
algo de la infinita primavera
que hoy esperaba, con el cielo abierto
y el papel esperaba,
cuando volvió la lluvia
a tocar tristemente
la ventana,
luego a bailar con furia desmedida
sobre mi corazón y sobre el techo,
reclamando
su sitio,
pidiéndome una copa
para llenarla una vez más de agujas,
de tiempo transparente,
de lágrimas.


sábado, 20 de febrero de 2016

Bella

BELLA,
como en la piedra fresca
del manantial, el agua
abre un ancho relámpago de espuma,
así es la sonrisa en tu rostro,
bella.

Bella,
de finas manos y delgados pies
como un caballito de plata,
andando, flor del mundo,
así te veo,
bella.

Bella,
con un nido de cobre enmarañado
en tu cabeza, un nido
color de miel sombría
donde mi corazón arde y reposa,
bella.

Bella,
no te caben los ojos en la cara,
no te caben los ojos en la tierra.
Hay países, hay ríos
en tus ojos,
mi patria está en tus ojos,
yo camino por ellos,
ellos dan luz al mundo
por donde yo camino,
bella.

Bella,
tus senos son como dos panes hechos
de tierra cereal y luna de oro,
bella.

Bella,
tu cintura
la hizo mi brazo como un río cuando
pasó mil años por tu dulce cuerpo,
bella.

Bella,
no hay nada como tus caderas,
tal vez la tierra tiene
en algún sitio oculto
la curva y el aroma de tu cuerpo,
tal vez en algún sitio,
bella.

Bella, mi bella,
tu voz, tu piel, tus uñas
bella, mi bella,
tu ser, tu luz, tu sombra,
bella,
todo eso es mío, bella,
todo eso es mío, mía,
cuando andas o reposas,
cuando cantas o duermes,
cuando sufres o sueñas,
siempre,
cuando estás cerca o lejos,
siempre,
eres mía mi bella
siempre.


Araucaria

Todo el invierno, toda la batalla,
todos los nidos del mojado hierro,
en tu firmeza atravesada de aire,
en tu ciudad silvestre se levantan.

La cárcel renegada de las piedras,
los hilos sumergidos de la espina,
hacen de tu alambrada cabellera
un pabellón de sombras minerales.

Llanto erizado, eternidad del agua,
monte de escamas, rayo de herraduras,
tu atormentada casa se construye
con pétalos de pura geología.

El alto invierno besa tu armadura
y te cubre de labios destruidos:
la primavera de violento aroma
rompe su sed en tu implacable estatua:
y el grave otoño espera inútilmente
derramar oro en tu estatura verde.


domingo, 14 de febrero de 2016

BARRIO SIN LUZ

¿Se va la poesía de las cosas 
o no la puede condensar mi vida? 
Ayer mirando el último crepúsculo 
yo era un manchón de musgo entre unas ruinas. 

Las ciudades hollines y venganzas, 
la cochinada gris de los suburbios, 
la oficina que encorva las espaldas, 
el jefe de ojos turbios. 

Sangre de un arrebol sobre los cerros, 
sangre sobre las calles y las plazas, 
dolor de corazones rotos, 
podre de hastíos y de lágrimas. 

Un río abraza el arrabal 
como una mano helada que tienta en las tinieblas: 
sobre sus aguas se avergüenzan 
de verse las estrellas. 

Y las casas que esconden los deseos 
detrás de las ventanas luminosas, 
mientras afuera el viento 
lleva un poco de barro a cada rosa. 

Lejos... la bruma de las olvidanzas 
humos espesos, tajamares rotos, 
y el campo ¡el campo verde! en que jadean 
los bueyes y los hombres sudorosos. 

Y aquí estoy yo, brotado entre las ruinas, 
mordiendo solo todas las tristezas, 
como si el llanto fuera una semilla 
y yo el único surco de la tierra
.

sábado, 13 de febrero de 2016

La muerte de Melisanda

A la sombra, de los laureles 
Melisanda se está muriendo.

Se morirá su cuerpo leve.
Enterrarán su dulce cuerpo.

Juntarán sus manos de nieve.
Dejarán sus ojos abiertos

para que alumbren a Pelleas
hasta después que se haya muerto.

A la sombra de los laureles
Melisanda muere en silencio.

Por ella llorará la fuente
un llanto trémulo y eterno.

Por ella orarán los cipreses
arrodillados bajo el viento.

Habrá galope de corceles,
lunarios ladridos de perros.

A la sombra de los laureles
Melisanda se está muriendo.

Por ella el sol en el Castillo
se apagará como un enfermo.

Por ella morirá Pelleas
cuando la lleven al entierro.

Por ella vagará de noche,
moribundo por los senderos.

Por ella pisará las rosas,
perseguirá las mariposas
y dormirá en los cementerios.

Por ella, por ella, por ella
Pelleas, el príncipe, ha muerto.

Mujer, que nada que me has dado

Nada me has dado y para ti mi vida 
deshoja su rosal de desconsuelo,
porque ves estas cosas que yo miro, 
las mismas tierras y los mismos cielos,

porque la red de nervios y de venas
que sostiene tu ser y tu belleza
se debe estremecer al beso puro
del sol, del mismo sol que a mí me besa.

Mujer, nada me has dado y sin embargo 
a través de tu ser siento las cosas:
estoy alegre de mirar la tierra 
en que tu corazón tiembla y reposa.

Me limitan en vano mis sentidos 
-dulces flores que se abren en el viento-
porque adivino el pájaro que pasa 
y que mojó de azul tu sentimiento.

Y sin embargo no me has dado nada,
no se florecen para mí tus años, 
la cascada de cobre de tu risa 
no apagará la sed de mis rebaños.

Hostia que no probó tu boca fina, 
amador del amado que te llame, 
saldré al camino con mi amor al brazo 
como un vaso de miel para el que ames.

Ya ves, noche estrellada, canto y copa 
en que bebes el agua que yo bebo, 
vivo en tu vida, vives en mi vida, 
nada me has dado y todo te lo debo.




Farewell

Yo no lo quiero, Amada.

Para que nada nos amarre 
que no nos una nada.

Ni la palabra que aroma tu boca, 
ni lo que no dijeron las palabras.

Ni la fiesta de amor que no tuvimos, 
ni tus sollozos junto a la ventana.(Amo el amor de los marineros
que besan y se van.

Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.

En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.

Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar.


Amo el amor que se reparte
en besos, lecho y pan.

Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz.

Amor que quiere libertarse
para volver a amar.

Amor divinizado que se acerca
Amor divinizado que se va.)


Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos, 
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.

Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.

Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos 
un recodo en la ruta donde el amor pasó.

Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame, 
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.

Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste. 
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.

... Desde tu corazón me dice adiós un niño. 
Y yo le digo adiós.

viernes, 12 de febrero de 2016

Saudade

Saudade ¿Qué será?... yo no sé... lo he buscado 
en unos diccionarios empolvados y antiguos 
y en otros libros que no me han dado el significado 
de esta dulce palabra de perfiles ambiguos.

Dicen que azules son las montañas como ella, 
que en ella se oscurecen los amores lejanos, 
y un noble y buen amigo mío y de las estrellas 
la nombra en un temblor de trenzas y de manos.

Y hoy en Eca de Queiroz sin mirar la adivino, 
su secreto se evade, su dulzura me observé
como una mariposa de cuerpo extraño y fino 
siempre lejos, tan lejos! de mis tranquilas redes.

Saudade... Oiga, vecino, sabe el significado
de esta palabra blanca que como un pez se evade
No... Y me tiembla en la boca su temblor delicado.
Saudade...

Nuevo soneto a Elena

Cuando estés vieja, niña 
te acordarás de aquellos versos que yo decía. 
Tendrás los senos tristes de amamantar tus hijos, 
los últimos retoños de tu vida vacía...

Yo estaré tan lejano que tus manos de cera 
ararán el recuerdo de mis ruinas desnudas. 
Comprenderás que puede, nevar en primavera 
y que en la primavera las nieves son más crudas.

Yo estaré tan lejano que el amor y la pena
que antes vacié en tu vida como un ánfora plena
estarán condenados a morir en mis manos...

Y será tarde porque se fue mi adolescencia, 
tarde porque las flores una vez dan esencia 
y porque aunque me llames yo estaré tan lejano...








Mariposa de otoño

La mariposa violeta 
y arde con el sol a veces.

Mancha volante y llamarada, 
ahora se queda parada 
sobre una hoja que la mece.

Me decían: No tienes nada. 
No estás enfermo. Te parece.

Yo tampoco decía nada. 
Y pasó el tiempo de las mises.

Hoy una mano de congoja 
llena de otoño el horizonte. 
Y hasta de mi alma caen hojas.

Me decían: No tienes nada. 
No estás enfermo. Te parece.

Era la hora de las espigas. 
El sol, ahora, 
convalece.

Todo se va en la vida, amigos. 
Se va o perece.

Se va la manó que te induce. 
Se va o perece.

Se va la rosa que desates.
También la boca que te bese.

El agua, la sombra y el vaso. 
Se va o perece.

Pasó la hora de las espigas.
El sol, ahora, 
convalece.

Su lengua tibia me rodea. 
También me dice.Te parece.

La mariposa volotea,
revolotea,
y desaparece.

Vírese

Hoy que danza en mi cuerpo la pasion de Pablo 
y ebrio de un sueño alegre mi corazón se agita:
hoy que se la alegría de ser libre y ser solo 
como el pistilo de una margarita infinita:

oh, mujer, carne y sueño ven a encantarme un poco, 
ven a vaciar tus copas de sol en mi camino: 
que en mi barco amarillo tiemblen tus senos locos 
y ebrios de juventud, que es el más bello vino.

Es bello porque nosotros lo bebemos 
en estos temblorosos vasos de nuestro ser
que nos niegan el goce para que lo gocemos. 
Bebamos. Nunca dejemos de beber.

Nunca, mujer rayo de luz pulpa blanca de poma
suavices la pisada que no te hará sufrir. 
Sembremos la llanura antes de arar la loma. 
Vivir será primero, después será morir.

Y después que en la ruta se apaguen nuestras huellas 
y en el azul paremos nuestras blancas escalas 
flechas de oro que atajan en vano las estrellas
oh Francesca, hacia donde te llevarán mis alas!

jueves, 11 de febrero de 2016

Farewell

Desde el fondo de ti y arrodillado
un niño, triste como yo, nos mira.

Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse sus vidas.

Por esa manos, hijas de sus manos,
tendrían que matar las manos mías.

Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas algun día